En los conflictos legales complejos de infraestructura y construcción, la regla solía ser —y muchos aún se aferran a la idea— que “más grande es mejor”. He tenido la fortuna de participar y tener visión sobre algunas de las disputas de infraestructura más complejas, y he llegado a creer que un mejor principio es, simplemente, que mejor es mejor. Para los clientes y para la industria, el éxito rara vez tiene que ver con quién tiene el equipo más grande. Tiene que ver con quién tiene la mejor estrategia y la capacidad de implementarla con éxito.
Los desacuerdos y las disputas en proyectos complejos no se resuelven por volumen. Se resuelven con conocimiento, experiencia, dirección y una estrategia realista diseñada para tener éxito.
Diseñar soluciones legales es la integración disciplinada de estrategia y ejecución. Requiere entender y diagnosticar las verdaderas fuentes y dimensiones del riesgo dentro de una disputa, y diseñar una solución que optimice los recursos mientras protege el proyecto, a las partes interesadas y los objetivos de negocio a largo plazo.
JBL no opera con un ejército permanente. Opero con precisión. Cuando un asunto requiere experiencia adicional por su materia, escala o complejidad, construyo el equipo adecuado para mis clientes. Sé dónde encontrar, reunir y dirigir el talento correcto —en términos de conocimiento, experiencia y presencia sobre el terreno— para la misión específica.
Mis clientes reciben y pagan solo por las habilidades específicas y los recursos legales necesarios para su caso. Nada más. Sin duplicaciones. Capacidad dirigida con precisión.
Esa diferencia define los resultados y las relaciones de largo plazo entre asesor y cliente.
El arte: claridad estratégica
Toda disputa importante comienza con ruido. Reclamaciones enfrentadas. Argumentos técnicos. Posiciones emocionales. Presión política.
La primera responsabilidad del asesor no es escalar. Es clarificar.
¿Qué riesgos amenazan realmente al proyecto y cómo? ¿Qué cuestiones son comerciales y cuáles técnicas, y están conectadas? ¿Qué conflictos son distracciones y cuáles no? ¿Quién tiene la influencia o el incentivo para hacer avanzar el proceso?
No toda disputa debe resolverse de forma plena y definitiva para salvar un proyecto.
Si el propio proyecto pudiera hablar, quizás diría: “La resolución comercial definitiva no es lo que más importa ahora mismo. Solo llévame hasta la meta para que pueda empezar a servir a los usuarios y a la comunidad”.
El objetivo no es la victoria total en todos los frentes. El objetivo es preservar la viabilidad y restaurar el impulso para que el proyecto pueda completarse.
La claridad estratégica cambia la trayectoria del conflicto.
Ejecución disciplinada de estrategias legales diseñadas
Una vez definido el camino, la ejecución determina la credibilidad.
Diseñar estrategias y soluciones legales requiere:
- Estructurar acuerdos que alineen los incentivos
- Diseñar mecanismos de disputa que controlen la exposición
- Secuenciar las negociaciones de forma estratégica
- Desplegar expertos donde aporten valor
- Gestionar los tiempos, a las partes interesadas y optimizar los recursos
Las disputas de infraestructura son técnicas por naturaleza. El derecho no puede operar de forma aislada de la ingeniería, las finanzas y las consideraciones de interés público. El marco legal debe reflejar cómo funciona realmente el proyecto y debe proteger los derechos de las partes interesadas, incluidas las comunidades afectadas que quizás no tengan un lugar en la mesa.
Esta integración no es teórica. Es práctica y orientada a resultados.
Una ilustración práctica
La ampliación del Canal de Panamá demuestra el equilibrio entre la visión y la ejecución.
Un momento decisivo surgió al comprender que el proyecto podía salvarse y completarse —un hito importante para la economía panameña y el comercio global— sin resolver todas las disputas monumentales que lo rodeaban antes de la finalización. Las partes interesadas debían unirse en torno al objetivo mayor, aunque un acuerdo total sobre cada cuestión fuera imposible.
Ese desacoplamiento fue claridad estratégica.
Luego vino la implementación disciplinada. Se estructuraron acuerdos. Se alinearon intereses. Se secuenciaron soluciones. El proyecto avanzó, se completó y lleva ya más de una década operando y generando ingresos. Mientras tanto, la resolución de las disputas comerciales continúa.
La visión por sí sola no habría bastado. La ejecución por sí sola no habría bastado. La integración creó el éxito.
El estándar de referencia
En asuntos de infraestructura de alto riesgo, los clientes necesitan más que representación. Necesitan dirección.
Necesitan a alguien que entienda cómo evolucionan las disputas técnica y políticamente, cómo se protege el interés público y cómo los proyectos pueden avanzar hacia su finalización a pesar del conflicto.
Y eso es un arte.