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Dispute Boards in LatAm

El Cliente es el Proyecto: Por qué Importan los Dispute Boards

En la reciente Conferencia Regional Anual de la DRBF para América Latina, tuve el privilegio de reflexionar sobre el rápido crecimiento y la adopción de los dispute boards en nuestra región. América Latina ha abrazado los dispute boards como una solución práctica para mantener los proyectos de infraestructura avanzando, incluso cuando surgen desacuerdos. Los resultados son contundentes e innegables: los proyectos se completan, las comunidades se benefician y las sociedades progresan.

Pero si hay un mensaje que espero que todos los profesionales de este campo se lleven consigo, es este: el cliente es el proyecto.

Más que un eslogan

Con demasiada frecuencia, tratamos las frases orientadoras como lemas inspiradores. Pero en el mundo de los dispute boards, “el cliente es el proyecto” no es una aspiración. Es el principio central que determina si el modelo funciona.

Los dispute boards no existen para servir a los contratistas, los propietarios, los ingenieros o los abogados. Existen para servir al proyecto mismo: la carretera, el sistema de agua, la planta de energía, el hospital, la escuela. En otras palabras, existen para servir a la sociedad.

Por qué esto importa

Cuando las disputas retrasan o descarrilan los proyectos, no son solo las empresas las que sufren. Son las comunidades. Cada proyecto abandonado representa inversión perdida, recursos desperdiciados y oportunidades negadas a las futuras generaciones.

Por eso los dispute boards son tan importantes. Cuando están bien constituidos, bien gestionados y son respetados, logran:

  • Mantener los proyectos avanzando incluso cuando surgen desacuerdos.
  • Evitar litigios y arbitrajes costosos.
  • Preservar las relaciones comerciales.
  • Entregar infraestructura terminada que las comunidades puedan usar y en la que puedan confiar.

El verdadero cliente no es ninguna de las partes sentadas a la mesa. Es el proyecto terminado del que la sociedad depende y se beneficia.

Una responsabilidad compartida

Si aceptamos que el cliente es el proyecto, entonces cada uno de nosotros —ya seamos miembros de la junta, asesores, expertos o representantes del proyecto— tiene una obligación.

Debemos:

  • Aplicar las mejores prácticas de forma consistente.
  • Actuar con ética, humildad y profesionalismo.
  • Compartir el conocimiento con quienes se inician en el campo.
  • Exigirnos a nosotros mismos y a los demás rendir cuentas por hacer las cosas bien.

Los dispute boards solo tendrán éxito si todos los involucrados respetan estos principios y los tratan como un deber profesional, no como una opción.

Mirando hacia adelante

América Latina ha logrado un progreso notable en la adopción de los dispute boards, pero la misión aún no está completa. El desafío que tenemos por delante es que los usuarios sigan aplicando este modelo en los proyectos, que las entidades públicas los adopten, los implementen y exijan su uso, y lo más importante, que todo esto se haga conforme a las mejores prácticas y los más altos estándares.

Si todos nos comprometemos con la idea de que el cliente es el proyecto, entonces los dispute boards no solo prevendrán disputas, sino que también asegurarán que la infraestructura siga sirviendo a las sociedades por generaciones.

La información de este artículo tiene fines informativos generales y no constituye asesoría legal.

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